Debe ser cosa del destino, de murphy o del karma de aquellos a los que he podido hacer mal, pero tras varios meses deseando subir a Guajara, hoy, posiblemente era el peor. En realidad, no tanto, si que es cierto que el paisaje esperado, no ha sido el encontrado, pero Guajara siempre tiene su encanto y lo tiene sin duda. Había una temperatura ideal, apenas un pantalón de verano muy fino, camiseta y un polar de esos de 9,95€ en Detathlon, siempre tan socorridos. El sol, solo me acompañó de forma muy discreta en algún lugar del recorrido, ya en la cumbre de Guajara. En definitiva, resultó muy agradable el ascenso y también el descenso.

Estamos en Fase 3 de la pandemia del Covid-19, por lo que ya podemos salir a caminar al campo, incluido los Espacios Naturales Protegidos como lo es el Parque Nacional del Teide en Tenerife. La ausencia total de visitantes, hizo que estuviera solo durante todo el trayecto, salvo al regreso, que me crucé con un grupo de tres por debajo de la travesía de Ucanca

Ya, antes de llegar ni tan siquiera al Parque Nacional, se veía que el día no iba a acompañar demasiado, y que lo del solecito y el cielo azul perfecto, brillaría por su ausencia.

En el aparcamiento del Parador de Turismo, se veía estas bonitas e inquietantes formaciones de nubes con la que el viento parecía jugar animando el paisaje tantas veces visto.

El Teide, está ahí, detrás de esas nubes, pero hoy, está tímido y se esconde tras ella.

Curiosas fisuras en estas rocas.

Ya en la cumbre, la vista inmensa del teide, casi cara a cara, sigue escondida. Una lástima sin duda, habrá que volver otro día.

La bajada no mejoró el paisaje, apenas algunos esbozos de lo que me perdía por esa nube persistente.

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